jueves, 16 de agosto de 2012
Crónica de Estefany Jaimes Guerrero
La cita le
salió días después de solicitarla, el doctor la examinó y también con sospechas
le mando a realizarse una biopsia estereotáxica de mama que determina las
coordenadas del espacio donde se
encuentra la lesión y con un dispositivo denominado “pistola de biopsia” se
extrae piezas cilíndricas de tejido para comprobar si el tumor es maligno o no.
Exactamente a los ocho días le entregaron el resultado y recuerdo cuando ése
jueves yo llegaba del colegio, la casa estaba en un silencio profundo, entré a
la habitación de mis papás y allí estaba ella, con los ojos hinchados de tanto
llorar, su rostro lo decía todo, me senté a su lado y volvió su llanto; yo
siendo muy sensible increíblemente estaba tranquila, al principio no lo creía
pero luego lo asimilé y aún así, yo seguía tranquila, era como si en el fondo
supiera que la difícil situación por la que pasábamos iba a terminar bien.
A pesar de que el servicio de salud en Colombia no es muy bueno
y que recientemente nuestra EPS había pasado por diferentes tipos de cambios
como trasladarnos de sede; por azares de la vida terminamos siendo atendidos en
la clínica Carlos Ardila Lulle, donde los mejores médicos Oncólogos atendieron
a mi mamá.
Tuvo que pasar por cualquier cantidad de exámenes en los
cuales uno de ellos informaba que el cáncer estaba haciendo metástasis y que
otro muy pequeño tumor se veía en el hígado. La preocupación y desespero en
ella fue tanto que la depresión era la que la estaba destruyendo. Es así que
minutos antes de hacerle la biopsia en el hígado, el doctor le vuelve a tomar
otra ecografía por un presentimiento que tenía y como si fuera alguna fuerza
suprema o tal vez un milagro, aquel diminuto tumor había desaparecido, así,
como si nada.
Ya un poco mejor y con la gran noticia de que el cáncer se
había detectado a tiempo y no era necesario que su mama fuera removida
totalmente, mi madre es sometida a cirugía para la extirpación de aquella
pesadilla en su seno derecho; duró aproximadamente dos horas y había tenido
complicaciones, a los quince días fue su segunda intervención pues le quedaba
aún tejidos infectados, el resultado fue mucho mejor y su recuperación fue
estricta y satisfactoria.
Finalmente en enero de éste año fue reconstruido su seno
también, con excelentes resultados. Todo fue difícil pero bien superado.
Corrección de la crónica escrita por Luz Clemencia Gómez
Entre el Sábado 15 de
Julio de 2000; y la madrugada del día Domingo 16 de Julio de 2000(día de
Nuestra Señora del Carmen).
A continuación voy a
narrar en este hermoso
cuaderno, el sueño
más hermoso, un sueño divino que Dios Padre,
Señor Jesús y Espíritu Santo, me obsequiaron:
Realmente no puedo a
ciencia cierta precisar a que
hora empezó el sueño
divino, ni tampoco alcanzo a identificar en que espacio del día fué, es decir, si fué en la mañana, en la tarde
ó en la noche.
El sueño Divino, mi sueño inicia así: De un
momento a otro dentro del sueño,
sin saber si es de día (en la mañana en, la tarde) ó de noche; me encuentro en un salón de forma alargada
no muy grande el salón;
y me acerco a un señor que estaba sentado en una silla de madera sin respaldar
(todo ello ocurre en segundos), y observo rápidamente que tiene un pedazo de pan en las manos,
entonces yo le pregunto: ¿Me puedes regalar un poco de pan?, el Señor estaba mirando al frente, y se voltea
inmediatamente hacia la derecha y me responde:
¡sí claro!, me sonrió
y me regala pan, el pan que tenía dentro de sus
manos. Yo, entonces le pregunto: ¿perdón, tú quién eres?; y el me responde, yo
soy Juan, y me
vuelve a sonreír. (Algo muy importante que se me acaba de pasar; es que antes
que me entregara el pan; el señor que estaba sentado al frente de Juan, también en una
silla de madera, sin respaldar, le dijo unas palabras a Juan, el señor estaba como serio, pero no
recuerdo que palabras
le diría a Juan;
y Juan le
respondió como riéndose (dichas palabras tampoco me acuerdo. Dentro de mi corazón, en el sueño
sentí, que dicho señor, que estaba al frente de Juan, era Pedro).
Retomando el sueño, Juan
me entrega el pan, y yo lo miro y también le sonrio; y me acuerdo perfectamente en cuestión de
segundos me doy cuenta que
Juan, tenía barba, su piel era de color blanca, la barba era de color
castaño, su sonrisa era hermosa y transmitía dulzura. Su traje era como marrón largo; su
cabello era también de color marrón, corto y lacio; en el sueño tenía más o menos entre 20 a 30 años apróximadamente.
Después yo de observar a Juan en
cuestión de segundos; miro
rápidamente el resto de salón, y me doy cuenta que al lado de Juan (simultáneamente) y de Pedro;
había otros señores sentados, es decir; 5 al lado de Juan; y otros 5 al lado de
Pedro, y había una mesa de madera alargada de color marrón oscuro en el centro;
luego observo rápidamente que al finalizar la mesa, en la punta de la mesa se encontraba Nuestro Señor Jesús
(no recuerdo si estaba sentado o de pie), pero supe que era EL; yo lo miré y EL me miró; sus ojos eran
grandes y completamente azules, me sonrió. Alrededor de EL, de su rostro y parte de su cuerpo, había una luz intensa blanca que irradiaba todo el
entorno de Nuestro Señor Jesús. No le pude ver su rostro en sí, su nariz, sus
mejillas, su frente; pero supe que era Jesús; porque en el sueño sentí una paz increible; y al observar que EL me miraba y me sonreía, sentí una paz y
felicidad, indescriptible.
Sus ojos y su sonrisa
eran divinos, dificiles
de describir
porque eran tan bellos sus
ojos y su sonrisa, que es casi imposible poderlos describir; y sus manos
no las pude ver. Recuerdo que el azúl de los ojos
de Nuestro Señor Jesús, eran de un azúl claro brillante, un azúl como el azúl
del cielo, y sus ojos
eran redondos grandes. Su sonrisa era
divina y llena de amor y dulzura.
Luego de observar en
cuestión de segundos, a Nuestro Señor; miré alrededor en sí, y comprendí que los demás señores, incluyendo Juan
y Pedro, eran los Apostoles
de Nuestro Señor Jesus;
y también comprendí
rápidamente, que observé
si se puede llamar así: “La última Cena”.
Inmediatamente
sucedió lo anterior, así finaliza el sueño divino que Nuestro Señor Jesús, me ha
obsequiado en mis 31 años que llevo de vida. Me desperté entonces del sueño, y en mi asombro de felicidad y de alegría inmensa, doy Gracias miles y miles
de gracias a Dios Nuestro Señor; por el divino sueño que me regaló; y luego me volví a quedar
completamente dormida de felicidad…
¡ Gracias, Mi Dios Padre,
Nuestro Señor Jesús, Espíritu Santo; y Santísima Virgencita María, por todas
las bendiciones y gracias que he recibido!, Los adoro y los amo muchísimo!.
ERRORES DE REDUNDANCIA
ERRORES ORTOGRÁFICOS
CONCORDANCIA
COHESIÓN Y COHERENCIA
SEMÁNTICOS
OTRO TIPO DE FALLAS
Observaciones: En general los inconvenientes que se presentan en
la expresión escrita obedecen a que predominan características del discurso
oral sobre el escrito tales como la reiteración verbal y de ideas, falta de
concordancia entre tiempos verbales (deberías utilizar el pretérito imperfecto
e indefinido en vez del presente, ya que se trata de un acontecimiento pasado)
y el orden de algunos adjetivos propuestos: * luz intensa blanca (debes ubicar primero
el atributivo, después el cuantificacional).
Es necesario utilizar el punto y aparte de vez en cuando para concluir el
párrafo, delimitar conjuntos temáticos y facilitar la lectura a quien se
aproxime al texto. Intenta simplificar las oraciones a construcciones sujeto +
verbo + predicado, esto te facilitará exponer tus pensamientos con más
precisión.
La remembranza de un suceso especial narrado desde lo afectivo constituye
un tema interesante, ya que logras transmitir al lector la pasión que
experimentas. Sin embargo, debes tener una mayor organización cronológica a la
hora de construir el relato.
Gracias por compartir tu crónica con tu lectora Margarita Sorzano.
Corrección de la Crónica escrita por María Lucía Sorzano
Era un viernes común y
corriente, como cualquier otro viernes de colegio. Había regresado a casa luego de una jornada
de siete de la mañana a doce y media, y
después de haber almorzado, recogí mi cabello en una cola de caballo y alisté mi termo con
agua helada preparándome para la jornada deportiva en menzuly (la sede
deportiva del colegio) que teníamos todos los viernes en la tarde.
Entonces, como era
costumbre; ya en el colegio, esperábamos todos los de décimo y once los buses que
nos llevaban a menzuly.
Cuando llegaron los buses, me monté en el correspondiente y me acomodé al lado de la
ventana al lado de una amiga con la cual charlé durante gran parte del
recorrido. Todo
marchaba perfecto, como cualquier viernes común y corriente; derrepente, entrando por los
portones angostos de menzulí, escuché un ¡crack!; era como el sonido de una
rama al partirse, y giré mi cabeza en un movimiento reflejo, instintivo. Al observar por la ventana, noté que aquello
partido no era una rama ¡era mi brazo!, que ahora
se encontraba colgando deforme y totalmente fuera de la ventana del bus (ya no
sobre el marco de la ventana); había hecho “palanca” con un portón de entrada
de menzuly y ¡se me había partido en dos!
En menos de dos segundos el “éxtasis” adrenalínico en que se encontraba mi cuerpo era tal, que logré tomar mi brazo con la mano contraria y enderezarlo, y correr como loca desenfrenada hasta la parte delantera del bus, desde donde pedí al conductor que me abriera la puerta explicándole que me acababa de partir el brazo (lo cual no podía creer por que no tenía sino una insignificante herida externa que parecía una cortadura; la “herida” era interna, ¡sí que sí!) mientras mi mano derecha se encontraba casi adormecida de tener con tanta fuerza el brazo lesionado.
Salté las gradas del bus con ímpetu y al llegar a la enfermería con un profesor que se dió cuenta de la situación, nos dimos cuenta que ese día las enfermeras que estaba haciendo allí la práctica ya no estaban, y que el colegio no había conseguido un reemplazo ese viernes. Acto seguido, entraron al rescate los profesores de educación física, que entre todos y con los pocos conocimientos del tema hicieron lo posible para inmovilizar mi brazo, atándolo con una pita a una planilla de asistencia (debido a la falta de implementos).
Jaqueline, una de las
profesoras presentes, me sostuvo el brazo todo el camino en taxi hasta la clínica metropolitana,
donde trabaja mi tío
Germán como ortopedista y mi primo (que en ese entonces se acababa de graduar de médico) que se encontraba
ayudándole a mi tío,
me recibió y me atendió con todo el cuidado posible.
Me hizo gran cantidad de preguntas como la última
instancia en la que comí algo, pregunta a la cual no di mucha importancia.
más adelante llegaron mis padres y mi hermana y mi madre y mi hermana me dieron
de comer un poco de nuggets de milo y jugo hit. Cuando llegó mi papá, que estaba
hablando con mi
primo sobre la gravedad de mi
fractura “pegó el grito en el cielo” y nos contó que no debí haber comido nada, por que la cirugía debía hacerse casi en
ayunas, lo cual
confirmó mi primo
y por lo que
tuvieron que aplazar mi
cirugía unas cuantas horas.
Me desvistieron y me pusieron una bata,
luego me
recostaron en una camilla, en la cual me acomodó un enfermero, que estaba encargado de instalar el suero
y administrarme los calmantes y analgésicos necesarios. Todo marchaba mas o menos bien ese viernes,
hasta que de repente comencé a sentirme caliente y a persibir una sensación de hinchazón y comezón
en el cuerpo. Si, al
enfermero se le había olvidado hacerme la prueba de un analgésico llamado
dipirona, al cual resulté alérgica ese viernes.
Entre tanto ajetreo de un viernes, que se
suponía, era un viernes
común y corriente, sucedieron tantas cosas que no creo poder acabar de
contarles en menos de dos hojas con mi diminuta letra, :P así que resumiendo, lo más importante, fue que al fin y al
cabo; (a pesar de lo violenta que fue la fractura, tanto que estuvo cerca de
comprometer el funcionamiento del nervio radial – nervio que conduce el impulso nervioso a la mayoría de músculos extensores del
antebrazo, muñeca y mano) pude salir “ilesa”, por así decirlo, con el retorno
de la movilidad total de mi querido brazo.
Gracias a dios, a los
médicos detrás de la operación y a la suerte de mis viernes comunes y
corrientes! :D
ERRORES DE REDUNDANCIA
ERRORES ORTOGRÁFICOS
CONCORDANCIA
COHESIÓN Y COHERENCIA
SEMÁNTICOS
OTRO TIPO DE FALLAS
Observaciones: La mayoría de
inconvenientes en el texto se deben a
que intentas expresar muchas ideas simultáneamente, rasgo de la expresión oral
que trasladas a la composición escrita.
Evita la subordinación oracional e intenta delimitar las frases. No
abuses de la conjunción copulativa y demás marcas referenciales, puedes
mantener la continuidad de tu escrito mediante la simplificación de tus
oraciones y el uso de conectores lógicos. Igualmente, recuerda que es posible
prevenir la redundancia a través de relaciones semánticas de sinonimia.
La temática de tu escrito
es bastante atractiva ya que evocas un hecho insólito cautivante para el
lector. Además, logras mantener la tensión narrativa hasta el final para
transmitir las sensaciones del relato a quien se acerque al texto. Sin embargo,
debes hacer uso adecuado de los signos
de puntuación para que no se pierda la fuerza locutiva y ser más
precisa en la ubicación temporal de los eventos.
Gracias por compartir tu crónica con tu lectora Margarita Sorzano.
Gracias por compartir tu crónica con tu lectora Margarita Sorzano.
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